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Alzheimer

El Cuco de los adultos mayores

Participé de una cena de gala a beneficio de Alzheimer Argentina (Asoc. Civil sin fines de lucro) cuyo presidente es el Dr. Luis Ignacio Brusco.

Tengo la impresión que es la primera vez que participo de un evento de estas características, con el deseo imperioso de que las investigaciones avancen, porque podría ser yo o algún miembro de mi familia al que se lo diagnosticaran.

Al día siguiente fui directamente al libro de Vicente Fernández Merino “Alzheimer: un siglo para la esperanza”. Y transcribo aquí las fases de la evolución de la enfermedad para que nos familiaricemos, dado que cuanto antes se diagnostique, más eficiente será la acción de la medicina.
Elia

“Se suele dividir la evolución de la enfermedad en siete etapas, siguiendo el criterio de un autor norteamericano llamado Barry Reisberg, que en su clasificación tiene en cuenta ese periodo de tiempo en el que el Alzheimer ya está comenzando a desarrollarse pero que todavía no ha mostrado síntomas clínicos…

LA PRIMERA ETAPA SE CONFUNDE CON LA NORMALIDAD; el sujeto no se queja de ningún problema en su funcionamiento intelectual, y, por lo tanto, no se producen cambios en su estado de ánimo. Todo funciona como es habitual en su vida diaria. Nada lo lleva a pensar que puede estar gestando la enfermedad.

LA SEGUNDA ETAPA SE LLAMA DEL OLVIDO;  porque en ella el sujeto y sólo él mismo, se empieza a dar cuenta, o al menos le parece, que tiene alguna dificultad para encontrar las palabras adecuadas en alguna situación concreta. Esta alteración se da también en sujetos normales, por lo que no hay motivos aparentes para alarmarse, pero nuestro hombre o mujer se empieza a preocupar por ello, aunque no suele comentarlo con nadie, ya que los demás, a simple vista, no perciben esos fallos.

LA TERCERA ETAPA SE DENOMINA CONFUSIONAL TEMPRANA. En ella el sujeto empieza a experimentar cierta dificultad para realizar tareas complejas, como la declaración de la renta, que antes había hecho sin la menor dificultad, o se pierde en el discurso cuando está dando clase o en una conversación a tres o cuatro bandas y comienza a vivir esta situación con una cierta ansiedad que poco a poco va creciendo, sobre todo si los demás perciben los fallos, aunque él es muy capaz de encontrar siempre disculpas para justificarlos. Esta fase es compatible con el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer incipiente, pero con frecuencia todavía no se piensa en ello. El modo como el sujeto vive todo este proceso es importante, pues si es una persona con mucha ansiedad suele actuar como inhibidora de la inteligencia, y por lo tanto acentuará los fallos. De esta forma empezaremos a tener dos tipos de fracasos: por una parte los que tienen su origen en la alteración orgánica, y por otra, los que lo tienen en el estado psíquico. Si no distinguimos entre unos y otros, podemos valorar la situación como más grave de lo que es en realidad.

LA CUARTA ETAPA SE LAMA CONFUSIONAL TARDÍA. Aquí el sujeto ya es incapaz de realizar por sí solo tareas difíciles y necesita ayuda de alguien. Por ejemplo, se empezará a hacer un lío con los asuntos bancarios o será incapaz de planificar una comida en un día festivo con invitados en casa. Esta situación cuando los fallos son muy evidentes y se es consciente de que algo no marcha como debiera, suele traer como consecuencia un fuerte impacto en el estado de ánimo, con aplanamiento afectivo y humor depresivo, en la que no es difícil que haya momentos de llanto. Además, el tener que empezar a depender de otra persona es algo que se suele llevar muy mal y puede haber una pérdida importante de autoestima, lo que sin duda influirá en el humor. Esta fase es compatible con el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer leve, y suele tener una duración estimada en dos años, aunque estos cálculos de tiempo siempre son inexactos, por mucho que se quiera, pues cada persona evoluciona con un ritmo diferente.

LA QUINTA ETAPA SE CONOCE COMO DEMENCIA TEMPRANA. En ella el sujeto ya no puede funcionar de manera independiente. Por ejemplo, no es capaz de elegir la ropa que debe ponerse en función de la ocasión y tampoco de realizar operaciones sencillas en el banco, como poner en orden la cartilla, o planificar adecuadamente tanto su propia comida como las compras habituales. Se produce aquí un aumento de aplanamiento afectivo y puede pasar del llanto al enfado con facilidad. Es decir, que el humor es de predominio triste y depresivo y los cambios de humor son bastante bruscos y desconcertantes. Esta situación suele durar alrededor de un año  y medio y es compatible con el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer moderada.

LA SEXTA ETAPA SE DENOMINA DEMENCIA INTERMEDIA, y en ella van a tener lugar acontecimientos que señalan el comienzo de las mayores dificultades a la hora de cuidar al enfermo. La etapa comienza cuando ya no es capaz de vestirse por sí solo y necesita ayuda para ponerse la ropa, o ha perdido la habilidad para utilizar los cubiertos adecuados en las comida. Después comenzará a necesitar a otra persona para ayudarle en las tareas de aseo personal. Al principio será solo para prepararle el baño, pero posteriormente necesitará auxilio para arreglarse, peinarse, lavarse los dientes, etc. Puede, asimismo limpiarse muy defectuosamente después de defecar, hacerlo sin bajarse los calzoncillos o las bragas  u orinar fuera del retrete. En esta etapa comienza la incontinencia urinaria. Ya no controlarán la orina ni las heces…

…Además empiezan a darse cambios en el estado de ánimo y en el comportamiento que se conocen como síntomas psicóticos, es decir, alucinaciones, agitación, interpretaciones delirantes de la realidad. El sueño se hace más problemático y la inquietud durante todo el día más acusada, lo que hace necesario un tratamiento psiquiátrico añadido.

LA SEPTIMA ETAPA ES LA QUE SE LLAMA DE DEMENCIA TARDÍA. Viene marcada por la pérdida del habla, que va siendo progresivamente más reducida a medida que avanza la etapa. Al principio solo serán inteligibles unas pocas palabras, después el vocabulario se limitará a una sola palabra que pueda ser comprensible. Vendrá más tarde la perdida de la capacidad para caminar, para sentarse y finalmente para sostener la cabeza. El cuerpo se irá quedando cada vez más rígido y encogido y deberá permanecer en cama. En esta etapa los cuidados que se requieren son, sobre todo, de enfermería y es aconsejable el ingreso en una Institución adecuada como mejor medida, ya que en casa muchas veces son difíciles de proporcionar las 24hs. El diagnóstico es compatible con el de enfermedad de Alzheimer severa.

Se trata de un largo recorrido que suele durar entre diez y quince años.

Qué significa Jubilarse hoy­

Tomé arbitrariamente algunos párrafos de un informe completísimo acerca de la jubilación en España hoy, escrito por Nélida Porto Serrantes, Mario Araña Suárez y otros.
Elia

El fin de la vida de trabajo 

…— El fin de la vida de trabajo.
— Mala salud.
— Tiempo para disfrutar de la vida.
— Algo que hay que aceptar, a lo que hay que adaptarse.
— Pérdida de poder adquisitivo.
— No tener nada que hacer, disponer de un tiempo vacío.
— Aburrimiento, tedio.
— Algo desagradable incluso aborrecible.
— Soledad.
— Necesidad de buscar otros medios para ganarse la vida.
 

Algunas de estas acepciones, indica Fortaleza (1990, p. 108) se pueden catalogar como positivas, pero consideradas en su conjunto parece que las respuestas pesimistas tienen más peso. Ciertamente, para muchas personas el retiro puede suponer una reducción en su calidad de vida, más privaciones que las que sufría en su etapa de trabajador activo. Este negativismo sigue privando entre amplios sectores de nuestra población laboral; en efecto en un estudio entre prejubilados patrocinado por el IMSERSO, llevado a cabo por Fortaleza, encuentra que dos de cada tres encuestados subscriben frases como:
— «la jubilación es molesta desagradable»,
— «es el punto final de una etapa en la que se han agotado todas las posibilidades »,
— «es el punto a partir del cual ya no se tiene posibilidades de éxito ni de desarrollo personal»,
— «es el momento de ruptura con un mundo interesante de transacción hacia una vida aburrida».
Curiosamente, la mayoría de esta misma muestra rechaza que la jubilación «conlleva un sentimiento de inutilidad».
Es preciso considerar, además, que pueden aumentar los síntomas de depresión, hay que tener en cuenta que los jubilados evalúan peor la salud al estar más pendientes de ella, sufren más dificultades funcionales, tienen menos dinero y sobre todo son más viejos que los que siguen trabajando.
Ventajas de una vida laboral más amplia

El estado de salud también hace sentir su influencia sobre el deseo de trabajar.

Estoy viendo hacia donde quiera que mire, que nuestro momento de jubilación, llegue cuando llegue o cómo llegue, tiene que ser armado artesanalmente a medida por cada uno de nosotros, teniendo en cuenta una única premisa fundamental, a saber: 

La longevidad hoy nos otorga casi la  misma cantidad de años de trabajo activo, como de jubilados. Alrededor de 30 años en cada etapa. 
 La diferencia, para mi gusto, radica en la cantidad de energía personal de que dispongamos. 
No hay recetas, solo camino al andar… de manera que será nuestra elección la que nos dirija por el sendero de una nueva oportunidad en la vida, o sentir que el día que me jubile, dejaré de vivir. 
Para el nuevo envejecer, esta decisión será crucial.

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Liderazgo Auténtico

En el blog Liderazgo Auténtico, hay dos notas sobre Mandela imperdibles -de hecho creo que es uno de los grandes Líderes vivientes del planeta- y la novela El Factor Humano de John Carlin lo muestra de una manera maravillosa.

Pero básicamente me interesa destacar del artículo una referencia a Mandela , “…Era necesario que Mandela hiciera lo que mejor sabía hacer: elevarse por encima de nuestras diferencias, ser más grande que todos esos factores que nos separaban y apelar a lo que nos unía…”

Lo que nos une, está referido a nuestra Humanidad. ¿Será posible darnos cuenta en medio de tanta violencia discursiva a la que casi estamos acostumbrados, que “enemigos, adversarios, opositores, etc., pertenecemos a la misma familia Humana, por lo tanto merecemos respetarnos?

Si seguimos sin darnos cuenta y no tratamos de seguir el esfuerzo de Nelson Mandela, pronto será demasiado tarde.
Elia
 
El blog “Liderazgo Auténtico lo puede leer desde AQUÍ

Amor, sexualidad y vida plena en la vejez, una cuestión de actitud.

Así titulan la entrevista al Dr. Rafael Álvarez Cordero que adjunto al pie. Con algunos comentarios que no puedo dejar de hacer.

Entiendo que pasados los 50, somos gente grande. Cuando en la entrevista se habla de llegar a la vejez en los 50, se me hace un nudo en el estómago. En mi defensa diré que si la longevidad nos está permitiendo cada vez más pasar los 90, encuentro que cuatro décadas son demasiadas para adjudicarlas a un solo período vital.

Inclusive al compararnos a los viejos con los niños, también me hace un ruidito, porque creo que las disminuciones del paso del tiempo no siempre tienen el candor de la infancia.
Elia
La nota la encuentra AQUÍ

Chile: aumentó la calidad de vida en la vejez

Interesantes resultados muestra esta investigación realizada en Chile.

América Latina todavía puede mostrar altísimos porcentajes de adultos mayores que viven con sus hijos, o éstos en la misma ciudad. Aunque esto está cambiando vertiginosamente.

Las políticas públicas raramente van delante de los sucesos, de manera que aún siendo beneficiosa su implementación. Sigo insistiendo que es la actitud individual de encontrar caminos que den paz a nuestro mundo interior, cultivando amistades, participando de grupo de pares, con encuentros al aire libre.

Todo esto mejora nuestra calidad de vida y por lo tanto seremos ejemplo para ayudar a las políticas públicas a llegar más rápidamente a ser implementadas.
Elia
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Colaboración de la Comunidad para la Longevidad

¡Qué programas tan interesantes que pueden realizarse!, quizás en Latinoamérica, estamos bastante distantes de ellos. Pero es bueno saber que se hacen y que las propuestas que se hacen comunitarias, suelen tener muy buen acogimiento. Mientras que nos llegue algo parecido, podemos cada uno de nosotros ir implementando las sugerencias en forma individual, y tratar de ir sumando voluntades.
Elia

La pequeña ciudad de Minnesota, Albert Lea, ha impactado las noticias, y es un buen antecedente para el futuro de la longevidad. Esta ciudad fue elegida como sitio experimental para realizar cambios en la salud y la longevidad de la gente por medio del compromiso de la mayor parte de la población en actividades que les serían beneficiosas.   

Los principios generales del proyecto incluyeron ayudar a las personas a comer mejor, a transformarlas en más activas, a conectarse socialmente más a menudo unos con otros, y para encontrar un mayor sentido del objetivo.   

Para ayudar a educar a la gente de la ciudad, vinieron a la comunidad expertos en nutrición, ejercicios físicos, dietas y motivación, y ofrecieron cursos de su especialidad.   

Lo más importante: la misma gente se reunió y siguió los programas con entusiasmo.   

Los restaurantes y los negocios de la ciudad también cooperaron, agregando opciones sanas a sus menús, y los “grupos caminantes” se convirtieron en una forma preferida de recreación para los que habían sido sedentarios.   

La ayuda social de los demás ayudó a la gente a incorporarse al ejercicio, a implicarse más con sus vecinos y a resistir las tentaciones de la “comida chatarra”. Cuando el proyecto terminó, en octubre de 2009, habían participado un total de 3.464 residentes.   

La expectativa de vida de las 786 personas que fueron evaluadas aumentó por casi tres años, y todas dijeron que se sentían más sanas que antes de haberse inscripto en el proyecto.   

Éste fue conducido con la ayuda del AARP’s Blue Zones Vitality Project (El proyecto Vitalidad de las zonas azules de la AARP [N.del T.: siglas de la American Association for Retired People – Asociación norteamericana de jubilados), patrocinado por la United Health Foundation (Fundación unión para la salud).   

Sería interesante volver a Albert Lea el próximo año para ver cuántas de sus prácticas de vida sana continúan.   

De:The Minnesota Miracle (El milagro de Minnesota), de Dan Buettner. AARP.   

Enero/febrero de 2010 

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